¿Cómo nos ponemos en
movimiento de nuevo?
A esta altura la ausencia de una
convocatoria a plenario de delegados resulta difícil de explicar. El final del
año nos dejó en una posición de impasse en al menos dos cuestiones:
Por un lado,
la ya a esta altura acostumbrada paz social que el sindicato plantea al
comienzo de nuestras discusiones paritarias. Es decir patear el acuerdo
paritario por tres meses con sumas fijas que no alcanzan siquiera al 18% de
bolsillo, cuando el deterioro del salario por la presión inflacionaria es
cuantitativamente mayor y la amenaza del tarifazo es inminente.
Respecto a
este tema los bancarios del provincia estamos aún peor que el resto, debido a
que no vimos ni un peso en el primer mes. El aumento fue directo a la Caja
de Jubilaciones, ni siquiera ante esta
situación nos vimos la cara para discutir qué hacer.
Por otro lado,
el conflicto propio del banco Provincia por ingreso de personal, la
normalización del básico y el pase a planta
bancaria de los tercerizados del Grupo Bapro parece haber entrado en una
conciliación obligatoria eterna.
La promesa del
sindicato de convocar a una nueva medida, como era de esperar, se hizo humo y
nosotros quedamos en el camino. Lo cierto es que la ausencia de una orientación
por fuera de los planes de la burocracia nos dejó paralizados durante todo el
verano.
Hoy en día
muchos están esperanzados porque “se encaminó la discusión”. Lamentablemente se
trata de una discusión entre una patronal que ha demostrado no tener la menor
intención de conceder nada y una CGI que no ha dado ni un paso en pos de librar
una lucha por las reivindicaciones que tenemos en espera.
Para colmo de
males nadie sabe cuáles son los términos de dicha discusión, no hemos escuchado
nada acerca de cuál código subirá al 1003, ni cuál es el cronograma de ingresos
y si van a ser hijos de empleados o no.
La única forma
de darle una perspectiva a las necesidades de los trabajadores del provincia es ser consecuentes en una metodología
de trabajo: un plenario de delegados fuerte, resolutivo, que se nutra de la
participación de aquellas sucursales y oficinas que no están hoy representadas,
que permita votar iniciativas a los delegados.
Las
discusiones y contrapuntos respecto a cómo poner en pie un plan de lucha, las
valoraciones acerca de si la discusión se encamina o no se deben dar
exclusivamente en el plenario de delegados. Es decir, el órgano que abreve las
posiciones del conjunto de los compañeros de la seccional. Si no se convoca a
plenario de delegados no existe plan de lucha o sólo estamos ante una cáscara
vacía.
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