Pasa el tiempo y el plan de lucha
de los compañeros del Banco Provincia no sale del impasse impuesto por la
dirección del Sindicato en tándem con una patronal absolutamente intransigente.
Esta combinatoria entre un directorio que cada vez le imprime mayor violencia a
su plan de ajuste y una negociación por parte de la dirección del sindicato
basada en el inmovilismo se traduce en las peores condiciones para los
trabajadores.
Las
peores, porque soportamos cada vez más dificultades ante la ausencia de ingreso
de personal, seguimos pagando un préstamo a nivel usurario, no gozamos de un
hipotecario que nos permita financiarnos un acceso a la vivienda propia, entre
otras precariedades tratan de destrozar los escalafones técnicos y
profesionales, tenemos el peor básico del gremio y, sin que se le mueva un pelo
a Palazzo, nos tuvimos que bancar el descuento del día de paro.
Lo
cierto es que de cara al próximo plenario debemos tomar el toro por las astas.
Si dejamos que las cosas las definan por fuera de nuestros intereses tenemos
resultado puesto. Ya lo venimos experimentando paritaria tras paritaria, nos
dejan durmiendo una siesta que sólo se interrumpe con el ácido sonido del arreglo
a la baja.
Aprovechemos
el espacio conquistado por todos para resolver un conjunto de iniciativas que
nos permitan quebrarle el brazo a una patronal que no para de atacarnos. Desde
Tribuna Bancaria consideramos necesaria la organización de un plan de agitación
que nos devuelva a los trabajadores a la pelea y saque la negociación del
pantano: por una movilización del conjunto de los compañeros del banco a la
Casa de La Provincia de Buenos Aires, sede del poder político que diagrama el
plan ajustador en nuestra seccional.
Se
impone también la necesidad de fundir nuestra lucha con el resto de los
bonaerenses que sufren el ajuste de Scioli y compañía, como los docentes y
administrativos estatales bonaerenses. La peor actitud es la espera ad eternum
de una solución por fuera, nos lo demuestra el amague de acuerdo que nos dejaba
colgados de un pincel ajeno.
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